
Marcelo Marcolin
a Joselo Luna, in memoriam
Estabas sentado
girando la cabeza de aquí para allá,
llovía aquella tarde en Mercedes
y por aquellos días se hacía difícil la poesía.
Sonaba Zeppelín por el parlante,
habíamos bebido lo suficiente y un poco más,
mientras nuestro interior planeaba el saqueo
y videla asomaba los dientes al atardecer.
Recuerdo la ruta 7 temblando en la locura
alguna cita que fallamos sin darnos cuenta,
algún amor que perdimos entre la niebla
y los años que se fueron llevando las horas.
Adónde van las llamas de la cueva:
el intenso blues a las tres de la madrugada,
las banderas flameando en el inconsciente
y las narices secas de tanto amor.
No tengo ya tiempo para responder un e mail:
en unos meses te encontraré en el rastro
o tal vez dando vueltas por Madrid.
No confío en los poetas amigos,
no espero nada de las cartas sin pasado,
no busco encontrarte en la Gran Vía
pues está lloviendo por aquí
y los tigres de la otra historia
vienen llegando con olores lejanos
para brindar en el patio de la memoria
por las palabras que aún no pudimos escuchar.
Pese a los milagros,
en Retiro me espera un tren.
Marcelo Marcolin,
de Esperando el último tren a Cañuelas, Ediciones El Ojo de la Ballena, 2004
Sobre Joselo
a Joselo Luna, in memoriam
Estabas sentado
girando la cabeza de aquí para allá,
llovía aquella tarde en Mercedes
y por aquellos días se hacía difícil la poesía.
Sonaba Zeppelín por el parlante,
habíamos bebido lo suficiente y un poco más,
mientras nuestro interior planeaba el saqueo
y videla asomaba los dientes al atardecer.
Recuerdo la ruta 7 temblando en la locura
alguna cita que fallamos sin darnos cuenta,
algún amor que perdimos entre la niebla
y los años que se fueron llevando las horas.
Adónde van las llamas de la cueva:
el intenso blues a las tres de la madrugada,
las banderas flameando en el inconsciente
y las narices secas de tanto amor.
No tengo ya tiempo para responder un e mail:
en unos meses te encontraré en el rastro
o tal vez dando vueltas por Madrid.
No confío en los poetas amigos,
no espero nada de las cartas sin pasado,
no busco encontrarte en la Gran Vía
pues está lloviendo por aquí
y los tigres de la otra historia
vienen llegando con olores lejanos
para brindar en el patio de la memoria
por las palabras que aún no pudimos escuchar.
Pese a los milagros,
en Retiro me espera un tren.
Marcelo Marcolin,
de Esperando el último tren a Cañuelas, Ediciones El Ojo de la Ballena, 2004
Sobre Joselo
Cry Baby
Viajando con la azafata del tren fantasma, por Sol Notaro
Joselo , su mirada sobre Janis Joplin en este enlace
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6 comentarios:
"...Alguna cita que fallamos sin darnos cuenta..."
José, a la cita en tu buhardilla no fallaremos. Gracias por visitarnos. Decidimos por la calidad y la propiedad que tiene tu blog de atraparnos en su lectura, ponerlo como enlace en el nuestro. Bienvenido!
Amargos.-
Gracias por el enlace, estaremos visitandonos. El blog de ustedes blog es muy bueno!
El "Blues para Joselo" ya habia sido posteado en La Buhardilla, pero me enredé en mis propios laberintos. Víctima de mi deteriorada memoria en el "quehacer blogero" y de mi afecto por Joselo y Marcolín, repetí el post. Cuando quise enmendar la torpeza eliminando uno, vi que hay fotos distintas, comentarios en las dos entradas, diferentes enlaces, así que así quedará, como testimonio de uno de los lineamientos políticos de La Buhardilla: el desorden. Demasiado orden hay allá afuera.
Bueno espero si puedas confiar en poeta amigas, muy bueno tu blog. Nos vemos en la próxima avenida...
Hola José.
La palabra Videla, me da escalofríos... me quedo con los nombres de tus amigos... me quedo con los recuerdos lindos.
Lindo poema. Hasta pronto.
Gracias Luissiana y Clara por visitar mis laberintos. Que disfruten la estadía.
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