domingo, 20 de septiembre de 2009

Pintando las piedras

Liliana Lucki


"Caja con piedras"
Blog de Liliana Lucki
Posteado en el blog de Graciela Bello
Ver post completo de Graciela en este enlace

miércoles, 19 de agosto de 2009

La Luna y yo




Solitario, en el interior
del bosque de bambúes,
me siento.
Rasgo mi laúd y tarareo
una canción.
En medio de la espesura
nadie advierte mi presencia.
Pero brillante, la luna acude
a verme.
¡Cuan feliz me siento
en su compañía!



Wang Wei (699-759)




domingo, 16 de agosto de 2009

El celular de Hansel y Gretel

Hernán Casciari



Anoche le contaba a la Nina un cuento infantil muy famoso, el Hansel y Gretel de los hermanos Grimm. En el momento más tenebroso de la aventura los niños descubren que unos pájaros se han comido las estratégicas bolitas de pan, un sistema muy simple que los hermanitos habían ideado para regresar a casa. Hansel y Gretel se descubren solos en el bosque, perdidos, y comienza a anochecer. Mi hija me dice, justo en ese punto de clímax narrativo: “No importa. Que lo llamen al papá por el móvil”.
Yo entonces pensé, por primera vez, que mi hija no tiene una noción de la vida ajena a la telefonía inalámbrica. Y al mismo tiempo descubrí qué espantosa resultaría la literatura —toda ella, en general— si el teléfono móvil hubiera existido siempre, como cree mi hija de cuatro años. Cuántos clásicos habrían perdido su nudo dramático, cuántas tramas hubieran muerto antes de nacer, y sobre todo qué fácil se habrían solucionado los intríngulis más célebres de las grandes historias de ficción.
Piense el lector, ahora mismo, en una historia clásica, en cualquiera que se le ocurra. Desde la Odisea hasta Pinocho, pasando por El viejo y el mar, Macbeth, El hombre de la esquina rosada o La familia de Pascual Duarte. No importa si el argumento es elevado o popular, no importa la época ni la geografía.
Piense el lector, ahora mismo, en una historia clásica que conozca al dedillo, con introducción, con nudo y con desenlace.
¿Ya está?
Muy bien. Ahora ponga un teléfono móvil en el bolsillo del protagonista. No un viejo aparato negro empotrado en una pared, sino un teléfono como los que existen hoy: con cobertura, con conexión a correo electrónico y chat, con saldo para enviar mensajes de texto y con la posibilidad de realizar llamadas internacionales cuatribanda.
¿Qué pasa con la historia elegida? ¿Funciona la trama como una seda, ahora que los personajes pueden llamarse desde cualquier sitio, ahora que tienen la opción de chatear, generar videoconferencias y enviarse mensajes de texto? ¿Verdad que no funciona un carajo?
La Nina, sin darse cuenta, me abrió anoche la puerta a una teoría espeluznante: la telefonía inalámbrica va a hacer añicos las nuevas historias que narremos, las convertirá en anécdotas tecnológicas de calidad menor.
Con un teléfono en las manos, por ejemplo, Penélope ya no espera con incertidumbre a que el guerrero Ulises regrese del combate.
Con un móvil en la canasta, Caperucita alerta a la abuela a tiempo y la llegada del leñador no es necesaria.
Con telefonito, el Coronel sí tiene quién le escriba algún mensaje, aunque fuese spam.
Y Tom Sawyer no se pierde en el Mississippi, gracias al servicio de localización de personas de Telefónica.
Y el chanchito de la casa de madera le avisa a su hermano que el lobo está yendo para allí.
Y Gepetto recibe una alerta de la escuela, avisando que Pinocho no llegó por la mañana.
Un enorme porcentaje de las historias escritas (o cantadas, o representadas) en los veinte siglos que anteceden al actual, han tenido como principal fuente de conflicto la distancia, el desencuentro y la incomunicación. Han podido existir gracias a la ausencia de telefonía móvil.
Ninguna historia de amor, por ejemplo, habría sido trágica o complicada, si los amantes esquivos hubieran tenido un teléfono en el bolsillo de la camisa. La historia romántica por excelencia (Romeo y Julieta, de Shakespeare) basa toda su tensión dramática final en una incomunicación fortuita: la amante finge un suicidio, el enamorado la cree muerta y se mata, y entonces ella, al despertar, se suicida de verdad. (Perdón por el espoiler.)
Si Julieta hubiese tenido teléfono móvil, le habría escrito un mensajito de texto a Romeo en el capítulo seis:

M HGO LA MUERTA,
PERO NO STOY MUERTA.
NO T PRCUPES NI
HGAS IDIOTCES. BSO.

Y todo el grandísimo problemón dramático de los capítulos siguientes se habría evaporado. Las últimas cuarenta páginas de la obra no tendrían gollete, no se hubieran escrito nunca, si en la Verona del siglo catorce hubiera existido la promoción “Banda ancha móvil” de Movistar.
Muchas obras importantes, además, habrían tenido que cambiar su nombre por otros más adecuados. La tecnología, por ejemplo, habría desterrado por completo la soledad en Aracataca y entonces la novela de García Márquez se llamaría ’Cien años sin conexión’: narraría las aventuras de una familia en donde todos tienen el mismo nick (buendia23, a.buendia, aureliano_goodmornig) pero a nadie le funciona el messenger.
La famosa novela de James M. Cain —’El cartero llama dos veces’— escrita en 1934 y llevada más tarde al cine, se llamaría ’El gmail me duplica los correos entrantes’ y versaría sobre un marido cornudo que descubre (leyendo el historial de chat de su esposa) el romance de la joven adúltera con un forastero de malvivir.
Samuel Beckett habría tenido que cambiar el nombre de su famosa tragicomedia en dos actos por un título más acorde a los avances técnicos. Por ejemplo, ’Godot tiene el teléfono apagado o está fuera del área de cobertura’, la historia de dos hombres que esperan, en un páramo, la llegada de un tercero que no aparece nunca o que se quedó sin saldo.
En la obra ’El jotapegé de Dorian Grey’, Oscar Wilde contaría la historia de un joven que se mantiene siempre lozano y sin arrugas, en virtud a un pacto con Adobe Photoshop, mientras que en la carpeta Images de su teléfono una foto de su rostro se pixela sin remedio, paulatinamente, hasta perder definición.
La bruja del clásico ’Blancanieves’ no consultaría todas las noches al espejo sobre “quién es la mujer más bella del mundo”, porque el coste por llamada del oráculo sería de 1,90€ la conexión y 0,60€ el minuto; se contentaría con preguntarlo una o dos veces al mes. Y al final se cansaría.
También nosotros nos cansaríamos, nos aburriríamos, con estas historias de solución automática. Todas las intrigas, los secretos y los destiempos de la literatura (los grandes obstáculos que siempre generaron las grandes tramas) fracasarían en la era de la telefonía móvil y del wifi.
Todo ese maravilloso cine romántico en el que, al final, el muchacho corre como loco por la ciudad, a contra reloj, porque su amada está a punto de tomar un avión, se soluciona hoy con un SMS de cuatro líneas.
Ya no hay ese apuro cursi, ese remordimiento, aquella explicación que nunca llega; no hay que detener a los aviones ni cruzar los mares. No hay que dejar bolitas de pan en el bosque para recordar el camino de regreso a casa.
La telefonía inalámbrica —vino a decirme anoche la Nina, sin querer— nos va a entorpecer las historias que contemos de ahora en adelante. Las hará más tristes, menos sosegadas, mucho más predecibles.
Y me pregunto, ¿no estará acaso ocurriendo lo mismo con la vida real, no estaremos privándonos de aventuras novelescas por culpa de la conexión permanente? ¿Alguno de nosotros, alguna vez, correrá desesperado al aeropuerto para decirle a la mujer que ama que no suba a ese avión, que la vida es aquí y ahora?
No. Le enviaremos un mensaje de texto lastimoso, un mensaje breve desde el sofá. Cuatro líneas con mayúsculas. Quizá le haremos una llamada perdida, y cruzaremos los dedos para que ella, la mujer amada, no tenga su telefonito en modo vibrador. ¿Para qué hacer el esfuerzo de vivir al borde de la aventura, si algo siempre nos va a interrumpir la incertidumbre? Una llamada a tiempo, un mensaje binario, una alarma.
Nuestro cielo ya está infectado de señales y secretos: cuidado que el duque está yendo allí para matarte, ojo que la manzana está envenenada, no vuelvo esta noche a casa porque he bebido, si le das un beso a la muchacha se despierta y te ama. Papá, ven a buscarnos que unos pájaros se han comido las migas de pan.
Nuestras tramas están perdiendo el brillo —las escritas, las vividas, incluso las imaginadas— porque nos hemos convertido en héroes perezosos.

http://orsai.es/2008/10/el_movil_de_hansel_y_gretel.php
http://orsai.es/

sábado, 8 de agosto de 2009

Abbey Road



Se cumplen 40 años de la portada histórica. Clic aquí

miércoles, 22 de julio de 2009

La nieve, hoy.

Desde mi ventana

jueves, 16 de julio de 2009

La niebla interior de Philip K. Dick




"La niebla puede llegar insidiosamente desde la calle e invadir la propia casa de uno. De pie ante el inmenso ventanal de su biblioteca —una construcción digna de Ozymandias, edificada con trozos de hormigón que en otros tiempos sustentaron la rampa de entrada a la autopista de la costa—, Joseph Adams meditaba, contemplando la niebla que venía del Pacífico. Y como anochecía y las sombras empezaban a cubrir el mundo, aquella bruma le asustaba tanto como la niebla interior, que no invadía su casa pero se desperezaba y agitaba, ocupando todas las porciones vacías de su cuerpo. Por lo general, esta última niebla recibe el nombre de soledad." (...)


Así comienza el capítulo 1 de la novela "La Penúltima Verdad" de Philip K. Dick (1964) Altamente reveladora su relectura en tiempos de confusión. La Buhardilla te la recomienda, en el año de La Peste.

Descargate la novela haciendo clik aquí

Comentario de Jose Enrique León Alcalde aquí

Comentario de Sergio Gaut vel Hartman aquí



Lágrimas en la lluvia aquí

Leé el cuento "Servir al amo" en este enlace


Philip K. Dick por Roberto Bolaño click aquí















domingo, 12 de julio de 2009

Carta a Mónica




Hola Monica, gracias por comunicarte. Mis blogs son una especie de red de laberintos donde trato de rescatar cosas que hacen a nuestra formación y disfrute cultural, compartirlo con amigos, de antes y de ahora, y eventualmente constituir un cable a tierra, propio y de quien quiera, en este mundo tan proclive al ultramaterialismo y a la voz hueca. Fuera de los ruidosos hipermedios de descomunicación, lejos de los centros digitalizadores de las culturas oficiales de los poderes de turno, ajenas a las verdades líquidas manipuladas por neuronas posmodernas, las Buhardillas te invitan a participar de un espacio de reencuentro entre personas libres de ataduras mentales, de ejercicio del pensamiento crítico y a salvo del consumismo pseudointelectual. Bienvenida a las buhardillas, un lugar en el que creemos que mejorarnos como personas es el camino para construir un mundo mejor. Afectuosamente, Jose Buhardilla.

miércoles, 3 de junio de 2009

Un Blues para Joselo


Marcelo Marcolin
a Joselo Luna, in memoriam

Estabas sentado
girando la cabeza de aquí para allá,
llovía aquella tarde en Mercedes
y por aquellos días se hacía difícil la poesía.
Sonaba Zeppelín por el parlante,
habíamos bebido lo suficiente y un poco más,
mientras nuestro interior planeaba el saqueo
y videla asomaba los dientes al atardecer.
Recuerdo la ruta 7 temblando en la locura
alguna cita que fallamos sin darnos cuenta,
algún amor que perdimos entre la niebla
y los años que se fueron llevando las horas.
Adónde van las llamas de la cueva:
el intenso blues a las tres de la madrugada,
las banderas flameando en el inconsciente
y las narices secas de tanto amor.
No tengo ya tiempo para responder un e mail:
en unos meses te encontraré en el rastro
o tal vez dando vueltas por Madrid.
No confío en los poetas amigos,
no espero nada de las cartas sin pasado,
no busco encontrarte en la Gran Vía
pues está lloviendo por aquí
y los tigres de la otra historia
vienen llegando con olores lejanos
para brindar en el patio de la memoria
por las palabras que aún no pudimos escuchar.

Pese a los milagros,
en Retiro me espera un tren.

Marcelo Marcolin,
de Esperando el último tren a Cañuelas, Ediciones El Ojo de la Ballena, 2004
Sobre Joselo

Cry Baby

Viajando con la azafata del tren fantasma, por Sol Notaro

Joselo , su mirada sobre Janis Joplin en este enlace 

***

lunes, 25 de mayo de 2009

Tarjeta Postal


En 1979 yo tenia 20 años y Ale 17. Participabamos de un movimiento informal de publicadores artesanales. Nuestra publicacion se llamaba Vivir la Esencia y consistia en ediciones precarias , textos mecaneografiados y encuadernados que se enviaban por correo postal. En ese contexto, hicimos una edicion del poema Autobiografía de Lawrence Ferlinghetti, poeta estadounidense perteneciente a la llamada Generación Beat. Gracias a los auxilios del amigo Miguel Grinberg, pudimos conseguir la direccion postal de City Lights, la libreria que Ferlinghetti tiene en San Francisco y le enviamos un ejemplar de la publicacion, en cuya portada aparecía una foto de Superman. Fue muy grato recibir luego una tarjeta con saludos y agradecimiento firmado por LF.

Leer Autobiografía en este enlace

No dejes de visitar estos enlaces:

La poesia como arte insurgente

Esta noche el mar está en calma

Sintesis biográfica

miércoles, 13 de mayo de 2009

domingo, 10 de mayo de 2009

10

E.E.Cummings

"después de por supuesto dios américa yo
amo tu tierra de los peregrinos y demás oh
mirad cuando se inicia el alba mi
país por los siglos en vaivén
y no hay de qué preocuparse
en todos los idiomas incluso el sordomudo
tus hijos aclaman tu glorioso nombre en gorry
en jinjo en gee en gosh en gum
por qué hablar de belleza qué hay mas be-
llo que estos heróicos felices muertos
arrojados como leones en la rugiente carnicería
no podían pensar que con su muerte
habría de enmudecer la libertad?"

Dijo. Y bebió enseguida un vaso de agua.


Humanidad te amo

miércoles, 6 de mayo de 2009

¿ Quien puede liberarse ?

Chuang Tzu



¿Quien puede liberarse de éxito
y de la fama, descender y perderse
entre las masas de los hombres?
Fluirá como el tao, sin ser visto,
se moverá con la propia vida
sin nombre ni hogar.
Él es simple, sin distinciones.
Según todas las apariencias, es un tonto.
Sus pasos no dejan huella. No tiene poder alguno.
No logra nada, carece de reputación.
Dado que no juzga a nadie,
nadie lo juzga.
Así es el hombre perfecto:
su bote está vacío.

El camino de Chuang Tzu, versión de Thomas Merton

viernes, 17 de abril de 2009

Lagrimas en la lluvia

Blade Runner, Tears in the rain

Mirá la escena en YouTube

Blade Runner blues

"Todos esos momentos se perderán en el tiempo como lágrimas en la lluvia".

Nexus 6 ( el replicante de Blade Runner)


La Penúltima Verdad en este enlace

lunes, 13 de abril de 2009

Cada uno está solo



Salvatore Quasimodo


Cada uno está solo sobre el corazón de la tierra,

traspasado por un rayo de sol:

y enseguida atardece.


(De Aguas y Tierras)


Libreta 10

Leé Imitacion de la Alegría

miércoles, 8 de abril de 2009

Algo flota en la laguna


Mientras yo leo a Cioran en el bar ("El universo no se discute; se expresa" ) vos podes escuchar la musica y ver el video en simultáneo, pulsando las dos teclas de play.



Sobre Pescado Rabioso

Blues de Cris

miércoles, 1 de abril de 2009

EMILE MICHEL CIORAN


La soledad es insoportable, a solas conmigo mismo, a solas con mis pensamientos.
No sé como distraerlos, como atontarlos para que no me atormenten. Surge entonces la rabia ante la impotencia, y la agresividad es un pequeño paso que doy en ese estado.
Sentirse solo y estar solo no es lo mismo, pero en mi caso, sí, me siento solo aún cuando no estoy solo, pero lo siento mucho más cuando esa soledad es también física.
¿Soy demasiado consciente de la realidad, y los demás viven en un sueño de idiotas del que no quieren despertar (cosa que no les reprocho), o soy yo el estúpido que cree ver demasiado, sin ver nada?.
Sea cual sea la respuesta, puedo decir que nunca he pedido estar aquí y aún estando aquí, sólo pienso en cómo salir, sin hacer ruido, sin que se note mi ausencia, como si nunca hubiera estado. Y de esa manera, sentir la ilusión de no haber existido nunca.

http://sotanoven.blogspot.com/2009/01/vermouth-1990.html

http://emilcioran.blogspot.com/

http://www.lexia.com.ar/CIORAN.htm

El autor autentico escribe